¿Qué incluye una reforma integral? Guía paso a paso
Cuando una vivienda deja de adaptarse a las necesidades de quienes la habitan, ya sea por el paso del tiempo, por una distribución poco funcional o por instalaciones obsoletas, surge una cuestión clave que condiciona todo el proceso: ¿qué incluye una reforma integral? Esta pregunta no solo es lógica, sino imprescindible para evitar malentendidos, presupuestos poco claros y expectativas que no se ajustan a la realidad. Una reforma integral no consiste únicamente en renovar la estética de una casa. Implica una transformación profunda que afecta a la estructura interior, las instalaciones, los acabados y, en muchos casos, a la eficiencia energética del inmueble. Hablamos de un proceso complejo en el que intervienen distintos gremios, fases bien coordinadas y decisiones técnicas que marcarán el confort, la funcionalidad y el valor de la vivienda durante muchos años. Entender con detalle qué trabajos están incluidos en una reforma integral permite al propietario comparar presupuestos con criterio, planificar la inversión de forma realista y tomar decisiones informadas desde el primer momento. Además, conocer el alcance real de este tipo de reforma ayuda a anticipar plazos, minimizar imprevistos y asegurar que el resultado final se ajuste a lo esperado. En esta guía completa analizamos, de forma clara y profesional, todo lo que debe incluir una reforma integral bien planteada, para que sepas exactamente qué esperar antes de iniciar tu proyecto. ¿Qué incluye una reforma integral? Una reforma integral es una intervención completa sobre una vivienda o local que afecta a la totalidad del inmueble o a la mayor parte de él. A diferencia de una reforma parcial, que se centra en una estancia concreta como un baño o una cocina, la reforma integral actúa sobre el conjunto de la vivienda con el objetivo de renovarla por completo tanto a nivel estético como funcional y técnico. Este tipo de reforma suele incluir la redistribución de espacios, la renovación de todas las instalaciones, el cambio de acabados y la mejora del aislamiento y la eficiencia energética. En muchos casos, también se aprovecha para adaptar la vivienda a nuevas formas de vida, como espacios más abiertos, mayor almacenamiento o una mejor conexión entre estancias. Trabajos previos y demoliciones Toda reforma integral comienza con una fase inicial de preparación del espacio. Esta etapa es clave para garantizar que los trabajos posteriores se realicen correctamente y sin interferencias. Dentro de los trabajos previos se incluyen la demolición de tabiques interiores, la retirada de suelos antiguos, el desmontaje de revestimientos cerámicos, la eliminación de sanitarios, muebles de cocina y carpinterías antiguas, así como la retirada de falsos techos si los hubiera. También se contempla la gestión y retirada de escombros, cumpliendo con la normativa vigente en materia de residuos de construcción. Una correcta ejecución de esta fase facilita el desarrollo fluido del resto de la obra y reduce la aparición de problemas durante la reforma. Redistribución de espacios y trabajos de albañilería Uno de los grandes valores de una reforma integral es la posibilidad de redefinir por completo la distribución de la vivienda. Muchas viviendas antiguas presentan pasillos largos, estancias mal iluminadas o espacios poco aprovechados que pueden optimizarse mediante una nueva organización interior. Los trabajos de albañilería incluyen la construcción de nuevos tabiques, la eliminación de los existentes, la creación de espacios abiertos, la ampliación o reducción de habitaciones, la integración de la cocina con el salón o la creación de nuevos baños y zonas de almacenaje. Todo ello se realiza siguiendo un proyecto previo que tiene en cuenta la funcionalidad, la iluminación natural y la ventilación. Una buena redistribución no solo mejora el confort diario, sino que también revaloriza notablemente la vivienda. Renovación de la instalación eléctrica La instalación eléctrica es uno de los elementos más importantes dentro de una reforma integral. En viviendas con cierta antigüedad, suele estar obsoleta y no adaptada a las necesidades actuales ni a la normativa vigente. Dentro de una reforma integral se incluye la sustitución completa del cableado, la instalación de un nuevo cuadro eléctrico con las protecciones necesarias, la redistribución de puntos de luz y enchufes, la incorporación de iluminación LED y la preparación de tomas de datos, televisión y, en algunos casos, sistemas básicos de domótica. Actualizar la instalación eléctrica mejora la seguridad, la eficiencia y la comodidad del hogar, además de permitir un uso más racional de la energía. Fontanería y saneamiento La renovación de la fontanería es otro de los pilares fundamentales de una reforma integral. Las tuberías antiguas pueden provocar fugas, humedades y averías que acaban generando costes elevados si no se sustituyen a tiempo. Una reforma integral incluye el cambio de las tuberías de agua fría y caliente, la renovación de los desagües, la adaptación de las tomas a la nueva distribución de la vivienda y la instalación de nuevos sanitarios y griferías. En muchos casos, también se revisan o sustituyen las bajantes si el estado del edificio lo permite. Este tipo de intervención garantiza un funcionamiento óptimo de los baños y la cocina durante muchos años. Reforma integral de cocina La cocina es una de las estancias más importantes y técnicas de la vivienda, por lo que siempre está incluida dentro de una reforma integral. Su renovación va mucho más allá del aspecto estético. La reforma integral de la cocina incluye la nueva distribución del espacio, la instalación de mobiliario a medida, encimeras, electrodomésticos integrables, nuevos revestimientos y suelos, así como una iluminación adecuada tanto general como funcional. Todo ello se diseña para facilitar el trabajo diario y mejorar la ergonomía. Una cocina reformada integralmente se convierte en un espacio práctico, moderno y adaptado al estilo de vida actual. Reforma integral de baños Los baños también forman parte esencial de cualquier reforma integral. Al tratarse de estancias con un alto nivel de humedad y uso intensivo, es fundamental que las instalaciones y los acabados sean de calidad. En una reforma integral de baños se incluyen trabajos como la sustitución de bañeras por platos de ducha, la instalación de nuevos sanitarios, mamparas, muebles de baño, grifería,









